Fracaso Renal Agudo.

El fracaso renal agudo (FRA) representa una complicación de extraordinaria gravedad que compromete el pronóstico de determinados colectivos de pacientes, en especial ancianos, diabéticos, post-operados, trasplantados y pacientes en las UCIs. Se trata de una patología altamente prevalente asociada a la medicina de alta tecnología y a los procedimientos más agresivos, por lo que tiene un elevado coste social y económico. La mortalidad de pacientes hospitalizados que sufren fracaso renal agudo (50%-80%) no ha cambiado en los últimos 50 años pese a los avances en el manejo y cuidado de los mismos.

Los marcadores de daño renal clásicos, tales como los niveles de creatinina y urea en plasma o la excreción fraccional de sodio se han mostrado razonablemente útiles en el diagnóstico del proceso, pero no permiten determinar su curso evolutivo. De hecho, en el momento actual, no existen marcadores fiables, salvo el propio seguimiento clínico, que permitan predecir qué pacientes superarán el FRA y cuales evolucionarán hacia la insuficiencia renal o progresarán hacia la pérdida absoluta de función.

Contrariamente a lo que ocurre en el cerebro y el corazón, en donde el tejido severamente afectado no puede recuperar su integridad morfológica y funcional tras la lesión isquémica o tóxica, el riñón con su compleja arquitectura tiene la capacidad de recuperarse tanto a nivel morfológico como funcional. Las células epiteliales del túbulo proximal renal poseen la cualidad de regenerarse y proliferar después de un daño. Clásicamente, se postulaba que las células madre adultas con capacidad de diferenciar y regenerar estaban restringidas a los tejidos en donde residían. En la actualidad, este concepto está cambiando pues hay evidencias de que las células madre no sólo residen localmente sino que pueden ser reclutadas de la circulación para participar activamente en procesos de regeneración. La comprensión de eventos clave en la remodelación renal podría abrir nuevas perspectivas de manipulación terapéutica para responder a las condiciones fisiopatológicas de los pacientes.

Un concepto emergente es la participación de los andrógenos en el daño renal producido por isquemia-reperfusión. Se ha demostrado una mayor susceptibilidad al daño en machos que en hembras que ha sido relacionada con la presencia de andrógenos, más que con la ausencia de estrógenos. Este fenómeno ha sido observado en humanos y también en animales de experimentación y representa un área de investigación de notable interés.

A fin de abordar propuestas novedosas en la comprensión de la fisiopatología del FRA que permitan mejorar las herramientas diagnósticas tanto en estados precoces como para el seguimiento evolutivo, prevenir el daño y potenciar la recuperación/regeneración del tejido renal lesionado, se ha considerado oportuno incluir esta temática de investigación a la red renal , en donde los nuevos avances en biotecnología y la experiencia y actividades complementarias de los distintos grupos que la conforman podrán dar respuestas que de forma aislada sería imposible conseguir.